La elevación del corazón (por Lakshmi)

Rubén Guillén. prographimages@yahoo.com
Rubén Guillén. prographimages@yahoo.com

El camino de la devoción o Bhakti (en sánscrito) consiste en girar nuestro corazón hacia su origen celestial. La elevación del ser emocional hacia un estado de amor espiritual es una de las grandes ayudas en nuestro viaje hacia la sabiduría. Cuando nos unimos con el Ser Trascendental a través del corazón podemos sentir la grandeza del Amor sagrado y su manifestación en la forma de “rapto” o “éxtasis”. Esta experiencia es una de las más gratificante y transformadora, y es capaz de renovar y avivar nuestra capacidad de amar.

Para alcanzar y sostener esta Unión debemos comprender la naturaleza del corazón. Todos sabemos cómo nuestras emociones oscilan entre los extremos de un péndulo de atracción y repulsión, gusto y disgusto, afecto y rencor. Incluso con nuestra familia, amigos y parejas sentimos las dificultades de esta dualidad del ser emocional. Pero a pesar de esta condición, en nuestras vidas anhelamos el amor, porque cuando está presente hallamos sentido y nos sentimos completos. No obstante, en la búsqueda de ese sentimiento encaramos el hecho de que su intensidad tiende a disminuir y su eternidad parece una ilusión.

Esta condición dual de nuestro ser emocional contrasta con la naturaleza ideal de nuestro corazón, que es unificado, pacífico, luminoso y ama con libertad. El tránsito entre nuestra realidad emocional actual y el corazón elevado involucra un proceso de investigación psicológica, sanación y recreación del ser. Primero, es necesario ver exactamente cómo hemos sido afectados por los diversos desafíos de nuestras vidas. Segundo, debemos encontrar caminos para sanar, calmar y reparar los daños emocionales que estaban olvidados o enterrados. Finalmente, tendremos que crear un espacio para el nacimiento de la consciencia del niño interior, que encarna la inocencia. Con esta nueva unidad de Verdad, Paz y Pureza establecida en el corazón estaremos listos para entrar en comunión con la realidad Sagrada.

Esta realidad Trascendental puede ser concebida de diversas formas. Podemos percibirla como una realidad “impersonal”: un innombrable, un vacío, un ideal sin forma o el cero positivo. Sin embargo, desde la mirada del corazón puro la realidad Trascendental aparece “personal”. La Sentimos como nuestro Padre: poderoso, justo, sabio y protector. O como nuestra Madre: creadora, amorosa, compasiva, cuidadora. O como nuestro amigo: incondicional, confiable, soporte y aliado. O como nuestro amante: apasionado, intenso, juguetón y capaz de sacrificio. Esta última forma de Sentir la realidad sagrada es una de las más conmovedoras. El amante de lo divino solo pide recibir una respuesta a su devoción en una forma de amor eterna y absoluta.

La relación con la realidad Sagrada a través del corazón puro y su devoción nos permite ir más allá de las divisiones de la mente y experimentar el “éxtasis” de la existencia. La realidad Trascendental responde a las variadas formas como el corazón decida amarla, y al mismo tiempo, en su Naturaleza es Todo y más que sus manifestaciones.

Nuestro amor por el Ser Trascendental ha sido expresado en ritos y ceremonias desde tiempos antiguos. La veneración ritual es una de las primeras demostraciones de la devoción, pero solo cuando la práctica externa se torna en una adoración interna empieza el verdadero Bhakti. El ideal del ritual es activar el ser emocional, para avivar nuestro ser interior y conectarlo con una realidad más elevada. El símbolo de lo sagrado en un ritual, bien sea un templo, una estatua, un maestro, una imagen sagrada, una flor…, está ahí para ser una representación de la realidad Trascendental y debe servir para guiarnos hacia ella. El arquetipo (ideal u objeto de devoción) escogido por nosotros será aquel capaz de despertar una profunda adoración, permitirnos realizar la humildad y experimentar el espíritu del niño interior.

Ahora bien, la elevación del ser emocional y el encuentro con la realidad Sagrada requieren un tercer elemento para la completa realización del corazón: la integración de este camino de amor en la vida. El bhakta (practicante de Bhakti) habrá alcanzado su Plenitud cuando sea capaz de consagrar y elevar sus pensamientos y obras hacia una consciencia superior. Nuestra meta es ser conscientes de la devoción no solo en la meditación o contemplación, sino en la vida activa. Y para ello debemos integrar el espíritu vibrante, la gracia, la belleza y el deleite del corazón en las pequeñas acciones.

La elevación del ser emocional, la devoción hacia la realidad Trascendental y su integración en el mundo nos permiten transformar nuestra personalidad; nos enseñan el valor de la dulce entrega, y nos muestran el camino para amar completamente y sin condiciones a otros y al mundo.

 

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