Sobre los sueños en la tradición tibetana (por Dalai Lama)

Durante diez siglos los tibetanos se han venido ocupando de la fenomenología de los sueños. Una se sus tradiciones más importantes la originó el yogui indio del siglo XI Naropa, y fue más tarde transmitida al Tíbet bajo el nombre de “Los seisyogas de Naropa”. Uno de estos yogas trata de forma elaborada sobre los sueños y el soñar, y posteriores practicantes y teóricos mejoraron esta base de conocimiento de manera que se convirtió en un arte más refinado.

–Después de haber ofrecido Su Santidad este breve informe acerca de la fisiología del sueño, tengo curiosidad por conocer el significado del sueño y los sueños en la tradición tibetana. ¿Existe alguna idea de que los diferentes nuveles de consciencia sean una fuente de distintos tipos de sueño? ¿Existe alguna respuesta a la pregunta de por qué soñamos?

Su Santidad respondió:

“Se dice que hay una relación entre los sueños, por un lado, y los niveles burdos y sutiles del cuerpo, por otro. Pero también se dice que existe un ‘estado especial de sueño’. En este estado, ‘el cuerpo especial de sueños’ es creado desde la mente y desde la energía vital (conocida en sánscrito como prāṇa) dentro del cuerpo. Este cuerpo especial de sueños es capaz de disociarse por completo del cuerpo físico y viajar a otra parte”.

“Una de las formas de desarrollar este cuerpo especial de sueños es, reconocer el sueño como tal cuando tiene lugar. A continuación uno descubre que el sueño es maleable, y realiza esfuerzos para obtener el control sobre él. Gradualmente se hace muy experto en ello y aumenta su habilidad para controlar los contenidos del sueño, de forma que responda a los deseos de la persona. Con el tiempo es posible disociar el cuerpo del sueño del propio cuerpo físico burdo. Por el contrario, en el estado de sueños normal, estos sueños tienen lugar dentro del cuerpo. Pero como resultado de un entrenamiento específico, el cuerpo de sueños puede viajar a otra parte. Esta primera técnica se consigue enteramente por el poder del deseo o la aspiración”.

Existe otra técnica que llega al mismo fin mediante el prāṇa yoga, prácticas de meditación que utilizan las energías sutiles, vitales, del cuerpo. También para estas técnicas es necesario reconocer el estado de sueño cuando sucede” […].

 “Nāropa, un famoso adepto tántrico que vivió en la India en el siglo XI, fue el maestro de Marpa, un tibetano que viajó dos veces a India a recibir enseñanzas y traerlas de vuelta a su país natal. Más tarde Marpa se conviritó en el fundador principal del linaje de la “Nueva traducción” del budismo tibetano, que desde entonces evolucionó hacia muchas escuelas diferentes, algunas de las cuales siguen activas en la actualidad. Estas diferencias dentro del budismo me recuerdan al mundo científico, en el que también coexisten sin resolverse puntos de vista distintos durante largos periodos de tiempo”.

“Por cierto –dijo Su Santidad–, el budismo tibetano considera el sueño como una forma de alimentación, como la comida, que restaura y refresca el cuerpo. Otro tipo de alimento es samādhi, o concentración meditativa. Si uno avanza lo suficiente en la práctica de la concentración meditativa, llega a conseguir que esta sostenga o alimente el cuerpo por sí misma”.

Extracto tomado del libro: Dormir, soñar y morir: Una exploración de la consciencia con el Dalai Lama. Narrado y editado por Francisco J. Varela PhD. Gaia Ediciones: España. 2006: pp. 68-73.

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