Transformación (por Sri Aurobindo)

Mi aliento fluye en sutil y rítmica corriente;

y llena mis miembros con una fuerza divina:

he bebido el Infinito cual un vino gigante.

 

El Tiempo es mi drama o el escenario de mi sueño.

 

Ahora mis células iluminadas son un ardiente esquema de gozo

y las ramas estremecidas de mis nervios se han convertido en

en finos canales de éxtasis opalinos y traslúcidos

para el influjo del Ignoto y el Supremo.

 

Yo ya no soy un vasallo de la carne,

esclavo de Natura y de su tarda ley;

ya no estoy atrapado en la tupida red de los sentidos.

 

Mi alma sin horizontes se extiende en inmensurable visión,

mi cuerpo es el feliz instrumento viviente de Dios,

mi espíritu un vasto sol de luz inmortal.

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