La iluminación del amor (por Lakshmi)

 

El amor brinda sentido a la existencia y es la mejor manifestación de nuestra capacidad de entrega. Buscamos el amor como vehículo hacia la plenitud y nos parece que las relaciones románticas una posibilidad de alcanzar esta meta. Desde la infancia escuchamos historias que nos llevaron a soñar con el alma gemela, aquella persona capaz de hacernos sentir completos y amarnos hasta la eternidad. Cuando encontramos el amor, lo atesoramos, protegemos y procuramos conservarlo.

Al comienzo, las ilusiones y el enamoramiento sostienen la relación. Pero cuando las responsabilidades y compromisos ocupan un papel central, la dinámica de la asociación comienza a cambiar. A veces llegan los hijos o la concentración se dirige hacia la solidez económica, y entonces el fundamento de la alianza se debilita. Esta situación no hace ruido, es acallada por las rutinas y los miembros de la pareja, quienes giran la mirada hacia otros lugares para no ver cómo la ilusión y el romanticismo se extinguen.

Este texto está dirigido a quienes no se resignan a perder los sentimientos de amistad, pasión y cooperación por sus parejas. A quienes buscan una relación más profunda. Espera brindar estrategias para iluminar el amor y crear espacios de crecimiento personal dentro de la unión.

Durante más de veinte años he acompañado muchas personas en procesos de transformación de sus relaciones de pareja. En aquellos casos donde fue posible recuperar el amor y avanzar hacia un vínculo más profundo, siempre vi tres cualidades: coraje para reconocer el estado de la relación; voluntad para cambiar, y convicción de que es posible renovar el amor.

Estas tres virtudes son el comienzo para que las parejas puedan avanzar en el cultivo de las siguientes etapas, que les ayudarán a sanar y recrear la unión:

Verdad: El primer paso hacia la iluminación del amor es reconocer dónde se encuentra la unión, cuáles aspectos continúan luminosos y cuáles se han oscurecido. El análisis es el punto de partida para el cambio; no obstante, es fundamental no convertir el diagnóstico en un arma para juzgar y atacar al otro. Al mismo tiempo que la verdad aparece es fundamental recuperar la mirada positiva hacia el otro y reconocer su papel en nuestras vidas.

Visión: Somos imperfectos, pero somos capaces de identificar la perfección. Allí se halla uno de los obstáculos y, paradójicamente, una de las oportunidades para las parejas. Es un obstáculo porque con la imagen de la pareja perfecta es fácil ver los defectos del otro y cómo sus acciones impiden nuestra realización del amor. Sin embargo, la visión ideal es una oportunidad, porque las imágenes perfectas del otro, de mí y de la relación pueden constituir una aspiración, un horizonte para iniciar cambios.

Palabras: El lenguaje crea realidades y a través de él es posible cambiar el universo de la relación. Por ello es imperativo hablar de un nuevo comienzo, dejar de narrar momentos dolorosos del pasado, evitar recriminaciones y apreciar las cualidades de la otra persona. Así mismo, se deben aprender a reconocer las palabras y los instantes adecuados para expresar emociones. Las palabras acarician o hieren dependiendo de la intención.

Acción: Una característica de la oscuridad en las relaciones es la inmovilidad. Incluso si las parejas saben cuáles son sus problemas, dejan de actuar. Entonces es necesario recobrar la fuerza para romper los hábitos negativos. Además es fundamental activar la voluntad para cuidar al otro, servirlo y tratarlo con ternura. Es el tiempo de recuperar el romance, el juego y la risa. Para hallar esta ruta es imprescindible hacer tiempos de la pareja, entrar en el corazón, invocar la conciencia infantil y dejar ir.

Armonía: En una unión existen tres partes: los dos miembros y la relación. La relación es una entidad que requiere cuidado y sinceridad de cada una de las partes para mantenerla unida. Si en un conflicto el propósito es tener la razón, imponer los puntos de vista y obtener una victoria, entonces no se ha considerado la tercera parte: la relación. Sobre todo en los momentos difíciles es esencial encontrar en la armonía y la humildad las guías hacia el amor.

Entrega: Entrega no es sumisión o debilidad. La verdadera entrega no viene del constreñimiento o del masoquismo; no debe haber entrega frente a una pareja destructiva o agresiva. Pero cuando la pareja ha comenzado la dinámica de iluminar de nuevo el amor, es tiempo de abrir el corazón y la mente. Se necesita coraje para entregar, porque nos hace vulnerables. Pero es este estado de sinceridad el que abre las puertas al perdón y la reconciliación. La entrega es la mayor ofrenda y es la evidencia de nuestra decisión de unirnos con esa persona. La entrega debería ser una ofrenda mutua y un intercambio de esencias.

Paz: La pareja debería ser un símbolo de la paz que habita en el ser interior de cada miembro. Por ello cada uno debería encontrar espacios y prácticas que los guíen hacia un crecimiento interior. Al cultivar el mundo espiritual y encontrar la profundidad del ser, cada persona estará en capacidad de convertir la vida en pareja en un escenario de calma, deleite y sabiduría. Mi Maestro Premananda Deva, con quien estudié por quince años, dijo: ‟Cuando estamos en paz con nosotros mismos, nos convertimos en nuestra Alma gemela. Entonces podemos intercambiar amor duraderoˮ.

* Una versión de este texto fue publicada en la Revista Explora (Colombia), agosto-septiembre de 2013.

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