Hojas de Inspiración

Luvia de flores (por Osho)

Bill Hulse. billhulse14@gmail.com

Subhuti era uno de los discípulos de Buda.

Él pudo comprender la potencia del vacío

–el punto de vista de que nada existe excepto en su relación de subjetividad y objetividad.

Un día, cuando Subhuti estaba sentado bajo un árbol

en un estado de sublime vacío, empezaron a caer flores a su alrededor.

“Te alabamos por tu discurso sobre el vacío”,

le susurraron los dioses.

“Pero yo no he hablado del vacío”,

dijo Subhuti.

“No has hablado del vacío, no hemos oído el vacío”,

respondieron los dioses.

“Esto es verdadero vacío”.

Y cayeron flores sobre Subhuti como lluvia.

(Historia Zen)

[…] Subhuti era uno de los discípulos de Buda. Recuerda: Uno de ellos. Pudo comprender la potencia del vacío.

 

Era sólo uno de tantos, por eso fue capaz de comprender la potencia del vacío. Nadie hablaba de él, nadie le conocía. Caminó con Buda, le siguió en muchos, muchos caminos en sus viajes. Nadie sabía que él también estaba allí; si hubiese muerto nadie se habría dado cuenta. Si se hubiera escapado nadie lo habría sabido, porque nadie sabía que Subhuti estaba allí. Él supo, poco a poco, siendo nadie, de la potencia del vacío.

¿Cuál es el significado de esto? Que cuanto más se convertía en una no-entidad, más sentía que Buda se estaba acercando a él. Nadie más se daba cuenta pero Buda era consciente. Todo el mundo se asombró cuando estas flores llovieron sobre él, pero no Buda. Cuando le contaron que algo le había sucedido a Subhuti, Buda dijo: “Lo estaba esperando. Iba a suceder en cualquier momento. Se ha borrado tanto a sí mismo que iba a suceder cualquier día. No me sorprende en lo más mínimo”. Pudo comprender la potencia del vacío ¡estando vacío! Tú no conoces el poder del vacío. No conoces el poder de estar totalmente ausente por dentro. Tú solo conoces la pobreza del ego.

Pero intenta comprender. ¿Te has sentido alguna vez realmente poderoso con el ego? Con el ego siempre te sientes impotente. Por eso dice el ego: “Engrandece un poco más tu imperio para que puedas sentirte poderoso; no, esta casa no basta, es necesaria una casa más grande; no, este balance bancario no basta, es necesario un balance bancario mayor; no, esta fama no basta, un poco más”. El ego siempre pide más. ¿Por qué? Si es poderoso, ¿por qué seguir pidiendo más? El mero anhelo de más dice, muestra, que el ego se siente impotente. Tienes un millón de rupias y eres impotente. El ego dice: “No, un millón no es suficiente, ten diez millones de rupias”. Y yo os digo: con diez millones de rupias serás diez veces más impotente, eso es todo. Y entonces el ego dirá: “No, esto no es suficiente”.

[…] Realmente el ego nunca es poderoso. Sólo sueña con el poder, piensa en el poder, reflexiona sobre el poder; pero son solo sueños y nada más. Y los sueños están ahí solo para ocultar la impotencia que hay dentro de ti, pero no pueden ocultar la realidad. Hagas lo que hagas desde aquí o desde allá, de nuevo la realidad llega y destroza todos los sueños.

El ego es la cosa más impotente del mundo. Pero nadie se da cuenta de ello, porque el ego sigue pidiendo más. Nunca te permite detenerte a mirar la situación. Antes de que te des cuenta te empuja más y más hacia delante en algún sitio. La meta siempre está en algún sitio cerca del horizonte. Y está tan cerca que piensas: “Para el anochecer la alcanzaré”.

El anochecer no llega nunca. El horizonte permanece siempre a la misma distancia. El horizonte es una ilusión. Todas las metas del ego son solo ilusiones. Pero te dan esperanza y tú sigues sintiendo: “Un día u otro me haré poderoso”. Ahora mismo permaneces sin poder, impotente, inferior; pero en el futuro, en la esperanza, en el sueño, te haces poderoso.

[…] La verdad es justo lo opuesto: cuando no la buscas, viene; cuando no la pides, te es dada; cuando no la anhelas, está allí; cuando no vas al horizonte, de pronto te das cuenta de que siempre ha sido tuya, aunque nunca la viviste. Está ahí dentro, y tú la buscas fuera. Está allí dentro de ti y tú vas fuera. La estás llevando. El poder más supremo, lo Divino mismo, está en ti. Y tú estás buscando aquí y allá como un mendigo.

Pudo comprender la potencia del vacío.

Estando vacío, comprenderás; no hay otra forma de comprender. Lo que querías comprender, sé eso, porque esa es la única forma de alcanzarlo. Intenta ser un hombre ordinario, nadie, sin nombre, sin identidad, sin nada que exigir, sin ningún poder que forzar sobre los demás, sin ningún esfuerzo por dominar, sin ningún deseo de poseer, tan solo siendo una no-entidad. Inténtalo ¡y mira lo poderoso que te vuelves! ¡Qué lleno de energía y qué rebozante! Tan poderoso que puedes compartir tu poder. Tan lleno de dicha que puedes dársela a muchos, a millones. Y cuanto más das, más te enriqueces. Cuanto más comparte, más creces. Te conviertes en una corriente.

  

Osho (1931-1990): Filósofo, orador, líder espiritual indio y fundador del Movimiento Osho. En sus discursos reinterpretó textos de tradiciones religiosas, de místicos y filósofos de todo el mundo. Fragmento tomado del libro: …Y llovieron flores: Charlas sobre historias Zen. Buenos Aires: Editorial Mutar. 1994. Charla “Lluvia de flores”. 31 de octubre de 1974.

 

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