El encantamiento (por Lakshmi)

El encantamiento comenzó cuando los primeros atisbos del amanecer tocaron hondo su espíritu.

Había sido otra noche larga en ese oscuro tiempo de su vida. Durante años recorrió el camino para encontrarse, pero pese a sus esfuerzos se sentía vencido y sin ímpetu para vivir. No pudo desvelar el sentido de su existencia, y con los meses la frustración del vacío se tornó un permanente sopor. Las relaciones fallidas, las heridas y el sufrimiento a su alrededor ahondaron su desolación. ¿Por qué abunda el egoísmo? y ¿por qué existe tanta maldad en este mundo? –se preguntaba con frecuencia.

La mañana llegó y él seguía con su diatriba mental de escepticismo. Se acercó a la ventana con pasos de sonámbulo, pero cuando miró a través de los velos la vista lo atrapó sin defensas. Esta vez todo era distinto; la belleza lo sorprendió, y sintió cómo un fulgor de asombro lo atravesó como una caricia mágica del cielo.

La sensación lo paralizó y aunque quiso resistir, estaba hambriento por esa experiencia. Entonces permitió el juego, listo para presenciar el eclipse de su letargo.

Sintió la dulzura de los primeros trinos de las aves y su corazón gris recibió agradecido los gorjeos como colores de inocencia. Parpadeó con intensidad y pasó sus manos fuerte sobre los ojos quizás para recobrar la ‘cordura’ o la ´realidad’, pero una parte de él estaba listo para una nueva creación.

Acercó su cuerpo a la ventana, descorrió los velos totalmente y se dejó caer lento en una silla, y fue allí cuando se dio cuenta de que hasta entonces no había ‘visto’. El sol con su intensa luz recorría el cielo y él estaba fascinado al ver cómo los delicados rayos transformaban cada objeto. La escena se tornó una pintura perfecta, pero una obra con grácil movimiento. Las formas y sus sombras, los verdes y dorados de las hojas de otoño y la brisa ligera, toda esa perfección embelesó su corazón. No tenía pensamientos ni ansiedades. El tiempo transcurría en un eterno presente.

Por un instante la escena se reveló menos intensa y justo cuando estaba listo para incorporarse, sintió un vibrar extraordinario en su ser y una fuerza lo atravesó. Su mirada intensa, la exquisita escena, la lentitud de la belleza disolvieron su identidad y ahora era Uno con las formas: con los pájaros y su canto, las hojas y sus colores, la brisa delicada y con la emanación secreta que ahora lo habitaba. Una dulce paz lo sostuvo y fue mecido por olas sutiles. Al tiempo que su espíritu danzaba en esta extática experiencia, sintió con claridad una hermosa Presencia y escuchó: “Eres parte de todo”.

Tuvo un momento para pensar. Recordó su larga marcha hasta esa larga oscuridad donde se había sumido. Vio su vida como el peregrinaje hacia ese momento con la luz, con la llama, con ese nexo con la creación. Ahora las preguntas y anhelos enviados en sus meditaciones y aun en sus horas más aciagas habían encontrado su respuesta última. Sintió cómo el sufrimiento del pasado era absorbido y transformado por la experiencia. Era su momento de realización y verdad, un nuevo nacimiento para su conciencia.

Intentó moverse de la silla, pero su cuerpo no respondió. No opuso resistencia y fue más adentro. Tuvo la certeza de que su vida tenía sentido, independiente de sus logros o posesiones. Y se sintió invadido por un abrazo hondo de verdadero amor. Se fundió en la caricia, se dejó nutrir por ella, y aunque esa clase de amor era desconocida para él, supo que era más poderoso, completo y dulce que cualquiera de su pasado.

Cerró los ojos y esta vez olas de luz lo bañaron desde lo alto. Ráfagas poderosas y diamantinas de fuerza dieron paso a un océanos de calma. Se concentró en la respiración para prolongar ese estado interior. Con su voluntad detuvo sus pensamientos, pues supo que no debía analizar. Era el momento más importante de su vida, el tiempo para Entregar, abrir su ser… volver a ser un niño.

Allí frente a la calle de siempre su tristeza fue sanada. En ese sillón comprendió que la experiencia era la enseñanza y su Ser era la plataforma de un gran experimento. En esa mañana, la belleza, la simplicidad y la Gracia lo llevaron al camino natural de su Alma. Ahora estaba encantado, preparado para comenzar una nueva vida.

 

0 thoughts on “El encantamiento (por Lakshmi)”

  1. Me hizo sentir como un bálsamo en todas mis heridas, gracias, sé que llegará el encantamiento y todo habrá sido preparación para ese momento. Namasté.

  2. Directo en las heridas, imaginar todo lo que lei ayuda bastante cuando estas en problemas. Gracias por este texto. Namaste

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