Hojas de Inspiración

El arte de cabalgar sobre el viento (por Alan Watts)

Aldo Dalmazzo. Flickr.com/aldodalmazzo

El arte de dejar en quietud la mente ha sido descrito con claridad por otro escritor taoísta, Lieh-tzu (c. 393 a. de C.), célebre por su misterioso poder de cabalgar sobre el viento. Sin duda, este punto se refiere a la sensación singular de “caminar por el aire”, surgida la primera vez que se produce la liberación de la mente.

 Se dice que cuando alguien le preguntó al profesor D. T. Suzuki qué se siente cuando se alcanza el estado de satori, o la experiencia Zen de ‘despertar’, él respondió: “¡Es como la experiencia cotidiana, pero unos diez centímetros por encima del suelo!”. De la misma forma, cuando le pidieron a Lieh-tzu que explicara el arte de cabalgar los vientos, dio la siguiente descripción de su aprendizaje bajo su maestro Lao Shang:

“Después de servirle… por espacio de tres años, mi mente no se aventuraba a reflexionar sobre el bien y el mal, mis labios no osaban hablar de ganancias y pérdidas. Entonces, por primera vez, mi maestro me concedió su mirada, y eso fue todo.

Después de cinco años cambio tuvo lugar; mi mente reflexionó sobre lo bueno y lo malo, y mis labios hablaron de ganancias y pérdidas. Por primera vez mi maestro relajó su semblante y sonrió.

Al final de siete años, otro cambio ocurrió. Dejé mi mente reflexionar sobre lo que quería, pero no se ocupaba más de lo bueno y lo malo. Dejé que mis labios dijeran lo que quisiesen, pero ellos no hablaban de ganancias y pérdidas. Entonces, finalmente, mi maestro me guió a sentarme en la estera a su lado.

Después de nueve años, mi mente dio rienda suelta a sus reflexiones, mi boca dio libre paso a su discurso. Ya no sabía nada acerca de lo bueno y lo malo, de ganancias y pérdidas, ni con respecto a mí ni a los demás… Lo interno y lo externo estaban fundidos en unidad. Después de ello, no hubo distinción entre ojo y oreja, oreja y nariz, nariz y boca: todos eran lo mismo. Mi mente estaba helada, mi cuerpo se disolvía, mi carne y mis huesos se confundían. Ignoraba por completo sobre qué se apoyaba mi cuerpo, o qué había bajo mis pies. El viento me llevó de un lado para otro, como paja seca u hojas que caen del árbol. En verdad ignoraba si yo cabalgaba el viento o si el viento cabalgaba en mí”.

 

Alan Watts (1915-1973). Filósofo, escritor y orador británico. Reconocido por se intérprete de la filosofía oriental para la audiencia occidental. Comenzó su práctica Zen en Nueva York. Cursó estudios en el seminario Seabury-Western Theological, donde recibió un grado de Maestría en Teología. Se convirtió en sacerdote episcopal en 1945, y en 1950 abandonó el ministerio y se mudó a California, donde se unió a la Academia Americana de Estudios de Asia. Escribió más de veinticinco libros y artículos, en su mayoría relacionados con religiones de Oriente y Occidente. Watts propuso que el Budismo podía ser comprendido como una forma de psicoterapia y no como una religión.

Aparte tomado del libro: Watts, A. 1989. The way of Zen. New York: Random House. Edición: http://www.leavesofinspiration.com

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