Jivanmukta* (por Sri Aurobindo)

 Hay un Silencio mayor que ninguno conocido

Por el mudo espíritu de la tierra, inmóvil en el alma

convertido en punto de contacto de la Eternidad,

Tocado por las infinitudes para siempre.

 

Un Esplendor está aquí, negado a la vista dirigida a la tierra,

que inunda a un ojo profundo omnividente cubierto-de-llamas;

éste se revela despertando cuando la calma de Dios

cobija el océano de Natura inmutable.

 

Un Poder desciende que Hado alguno puede perturbar o vencer,

más tranquilo que los montes,

más vasto que las mareas en su avance,

potencia única de luminosa quietud

que porta incansable los mundos y las edades.

 

Una Beatitud envuelve con éxtasis sin fin,

Un rapto absoluto, sublime, inmortal,

posee, sellando amor y unidad

con el abrazo del Supremamente-Bello y Amado.

 

Quien se escapa del opaco movimiento del Tiempo

y se estremece, arrobado sin palabras ni pensamiento

en el seno del Eterno,

descubre la forma y el signo del Ser

situado en lo alto en el Silencio omnisciente.

 

Aunque consienta aquí un cuerpo mortal,

Él es el Sempiterno; no conoce límites ni lazo alguno;

los eones para él son su campo de juego,

la vida y sus actos son su espléndida estela.

 

Sólo para aportar las fuerzas de Dios a Natura expectante,

ayudar con la Paz de inmensas alas su atormentada labor

y restañar con el gozo su antiguo dolor,

proyectando la luz sobre la oscuridad insconsciente.

 

Él actúa y vive. Vanos son los pequeños motivos de la mente

para aquel cuya alma disfruta de esta elevada posesión

Infinito y Etenidad

Todo es su guía y su amado y su refugio.

Sri Aurobindo (1872-1950). Filósofo, poeta y maestro espiritual nacido en India. Texto extraído de Poemas de Sri Aurobindo. Edición bilingüe. Barcelona: Fundación-Centro Sri Aurobindo Barcelona. 2004.

* Palabra sánscrita que significa “el alma liberada”.

 

 

 

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