El sol en lo alto (por Ishwara)

 

Marchó solitario para alcanzar su cenit.

Silente animó medio día y ocupó su trono.

 

Ahora esa hoja seca refulge como oro

y el rojo pálido de la flor es labio carmesí.

 

Las huellas de la lluvia se desvanecen en la tierra

y es fastuoso el abrazo del río a la piedra.

 

El sol en lo alto desvanece esta larga sombra,

seca mis lágrimas y ocupa con luz las ausencias.

 

Evapora el olvido de estos brazos gélidos

y enciende el ardor silencioso de la esperanza.

 

Palpita la arena bajo estas sandalias simples

y mi piel de cicatrices tiene ahora tersura.

 

La sencillez de la existencia revela su dicha,

con el sol en lo alto, el Alma gobierna la vida.

 

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