Hojas de Inspiración

El yoga y lo cotidiano (Sharon Glantz)

foto de cascada y naturaleza

Aldo Dalmazzo (Colombia)

El cuerpo físico es el reflejo de nuestra personalidad. Aquello que no supimos expresar mediante palabras y emociones se aloja en una parte de él, esperando ser observado, escuchado y desarraigado.

La mayoría de las veces, la mente se resiste a librarse de estas tensiones e incomodidades físicas, y busca mantener esa comodidad-incómoda que ya le es conocida.

La manera como nos relacionamos con las posturas de Yoga muestra nuestra relación con la vida cotidiana. Cuando realizamos asanas (posturas) que nos exigen una resistencia a la cual no estamos acostumbrados, ya sea por fuerza o flexibilidad, nuestros músculos comienzan a temblar, la respiración se agita y la mente empieza a hablar: “no podés más”; “no sos bueno haciendo esta postura”; “mejor afloja”; “estoy agotado”; “duele, duele, duele”, y demás frases. Con ellas perdemos la concentración, la energía se dispersa y damos razón a la mente: aflojamos.

En nuestra vida sucede algo similar. Ante un hecho inesperado donde se rompe con la estructura planificada la mente, la respiración se acelera, los músculos se contracturan y los pensamientos fluyen en una catarata, con lo cual nos alejamos de la enseñanza detrás de aquello que nos ocurre.

A medida que aprendemos a permanecer en la incomodidad y trascendemos los dolores físicos y mentales a través de la respiración, nuestro cuerpo se va despojando de trabas. Comprendemos cuáles son las fuerzas necesarias y cuáles obstruyen el camino hacia la liberación. La mente poco a poco comienza a aquietarse y el foco de atención se centra en el aire que entra y sale del cuerpo. Al sentir los pulmones que se inflan y se desinflan registramos la correcta oxigenación de los músculos en cada micromovimiento.

Es entonces cuando experimentamos la “electricidad” en todo el cuerpo: el prana (energía vital) fluyendo por los nadis (canales energéticos). Es en ese instante, cuando comprendemos cómo se acomodan todas las piezas, y cuando logramos fluir en la postura y obtener sus beneficios. Para nuestra sorpresa, es en este momento cuando nos damos cuenta de que: “¡Tenemos la capacidad de hacer esa asana y necesitamos menos esfuerzo del que nuestra mente nos hizo cree!”. Lo anterior no significa una intención negativa de la mente, solo muestra un mayor apego a lo conocido que a lo desconocido.

Volviendo al ámbito de la vida cotidiana, cuando las estructuras caigan, en lugar de aferrarnos a la desesperación probemos con cerrar unos instantes los ojos, colocar una mano sobre el pecho y la otra sobre el ombligo. Sentir el aire entrar y salir del cuerpo, buscando llevar la inhalación hacia la zona abdominal. Registrar cuántos latidos del corazón dura cada inhalación y cuántos dura cada exhalación, hasta que eventualmente ambas etapas del ciclo duren lo mismo. Es importante ser conscientes de que nuestro corazón y pulmones trabajan en equipo para que estemos vivos y podamos realizar todas las tareas, incluso siguen trabajando mientras dormimos.

igual que en las posturas, al llevar nuestra atención a la respiración, en lugar de desesperarnos y tomar decisiones que nos alejen de nuestros objetivos, logramos aquietar la mente y comenzamos a fluir en el aprendizaje. Nos damos cuenta de que esos miedos capaces de inmovilizarnos, en el fondo eran producto del apego a lo conocido. Además concluimos que aquello que llamábamos “problema” era una creación de nuestro ego para resistirse a los cambios.

Debemos evitar la frustración o la crítica si algo de las últimas líneas aún es difícil de lograr. El secreto está en observarnos y aceptarnos tal como estamos en este preciso instante. Dentro de unos minutos quizás estemos en un estado completamente distinto.

Perseverar desde el amor, confiar en vos y animarte a permanecer para trascender son algunas de las claves. Como dice en su libro Luz sobre la vida el gran Maestro Iyengar: “El dolor es temporal. La libertad es permanente”.

 

Sharon Glantz

Nació en Buenos Aires, Argentina. Se formó como profesora de Yoga con distintos maestros y ha experimentado líneas como el Hatha Yoga, Flow Yoga, el método Iyengar y Ashtanga. Sus clases integran estos estilos con la biomecánica, la danza y el fitness.

Desde el 2011, cursa la carrera de Psicología en la Universidad de Buenos Aires. En 2012 y 2013, se formó en el módulo 1 y 2 del Programa de Coaching y Liderazgo Personal en el Centro de Liderazgo CCO. Es Maestra de Reiki Usui y facilita iniciaciones gratuitas en Buenos Aires.

Lidera su propio espacio de terapias holísticas, S.G. Terapias Holísticas. Así mismo es miembro del Centro Ser Consciente de Buenos Aires, donde ofrece talleres y meditaciones.

Más información:

Facebook: S.G. Terapias Holísticas 

www.serconsciente.com.ar

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